Cómo aprenden los niños en un espacio de juego.

La crítica generalizada que reciben iniciativas como Apita es que los niños no pueden estar todo el día jugando, que tienen que aprender.

Es sorprendente que todos tengamos tan claro que los cachorritos de león, por poner un ejemplo, juegan a pelear entre ellos como forma de ganar habilidad, destreza, fuerza, rapidez, etc, etc y sin embargo en los cachorros humanos no se vea la similitud.

Los niños no juegan porque no tengan nada mejor que hacer. Porque se aburran. Los niños juegan porque vienen programados para ello, porque es su forma de aprender. Y aprender de verdad, cosas que tengan sentido para ellos y que necesiten en cada momento.

Pero vayamos por partes.

Primero de todo, cada vez queda más patente y confirmado por la neurociencia y los más recientes estudios psicológicos que la motivación es el pilar del aprendizaje y que el conocimiento adquirido de manera impuesta se olvida en menos que canta un gallo, sin contar con el arduo esfuerzo que supone. ¿No nos queda claro en nosotros mismos, que recordamos todo lo aprendido con placer y disfrute mientras que ya nadie recuerda esas horribles declinaciones griegas???

Lo mismo les ocurre a los niños. Pero es más. Observa un grupo de niños en un parque sin que intervengan los adultos. ¿Qué hacen? Unos saltan, otros corren, otros trepan, otros juegan con barro, otros…

¿Porqué? No te has preguntado nunca porqué no hacen todos lo mismo? Porque cada uno tiene un proceso y desarrollo de aprendizaje propio e independiente y para pasar al siguiente aprendizaje primero ha de asentar otros y solamente ellos pueden decidir qué es lo que tienen que aprender en cada momento para luego adquirir un aprendizaje superior. Y esto desde la perspectiva de que cada uno trae en su mochila de nacimiento sus propios intereses, habilidades y potenciales, en los cuales se basan esos diferentes aprendizajes.

Como dice nuestra acompañante: “No son fantasías, es su juego, y para ella es importante. Las razones por las que juega a esto no podremos conocerlas en profundidad, así como las razones del juego de cualquier niño ni tenemos conocerlas, solo debemos respetarlas ”

Entender esto es fácil pero nos cuesta. Nos cuesta porque llevamos mucho tiempo haciendo las cosas como vimos hacerlas a nuestros padres y ellos a los suyos y … Llevamos mucho, demasiado tiempo, haciendo las cosas de otra forma y nos cuesta dar crédito al sentido común. Y da miedo, y vértigo. ¿Y si nunca aprende? ¿Y si hago de mi hijo un analfabeto y fracasado de la vida?

Pondré un ejemplo personal: mi hija, de 25 meses, ya tiene interés por los números. Yo no sabía que esto llegaba tan pronto. Pero el otro día cogió una regla y a un bebé de juguete y me preguntó: ¿cuánto pesa el bebé, vamos a pesarlo? Puso la regla al lado y empezó a contar. Empezó por el 4: “Catro, cinco, seis, ocho”… No os parece maravilloso? Nadie le ha enseñado nada de matemáticas, ni a contar, ni los números, ni cantidades pero son conceptos que empiezan a resonar y tomar sentido en su cabeza y para entenderlos bien y colocarlos en su lugar tiene que jugar, tiene que coger la regla, “pesar al bebé”, experimentar, crear, hablar de ello…

Por eso es tan importante crear un entorno adecuado. Yo ahí detecto un interés. Y sigo a María Montessori, como ella seguía al niño, y a partir de ahora me toca trabajos manuales y poner al alcance de mi hija materiales para que ella pueda seguir “juganprendiendo” conceptos matemáticos que empiezan a resonar en su mente. Y lo hará jugando. Y aprenderá jugando. Y ese aprendizaje será valedero y permanente.

Queremos invitaros a conocer esta estupenda web que defiende el argumento de este post y en el que podréis encontrar muchos materiales DIY para poner al alcance de vuestros hijos y facilitar o favorecer el aprendizaje, siempre y cuando sea el momento adecuado para ellos, por madurez y por interés, ya que tienen que darse ambas condiciones.

http://aprendiendomatematicas.com/puzle-gigante-con-cuerpos-geometricos/

De todas maneras sospecho que aún sin materiales adecuados ellos conseguirían aprender lo que necesiten, pero esta idea da para otro post 😉