Porque están apareciendo nuevas alternativas

Cada vez hay más estudios que demuestran lo perjudicial de escolarizar a los niños a edad temprana (poca gente sabe que la educación no es obligatoria hasta los 6 años y en muchos países (más adelantados en educación) así se hace). De hecho, los de mi generación, del 70, no empezamos el cole hasta los 4 años.

Otros estudios destruyen falsos mitos como el de que los niños que van a guarderías se ponen enfermos con asiduidad por estar en contacto con varios patógenos procedentes de tantos niños. Sin embargo esta idea se va viendo desplazada por otros estudios en los que se demuestra que el alto porcentaje de contagios y enfermedades es debido al estrés causado por la separación de sus padres, que provoca una serie de reacciones químicas en el organismo que, como consecuencia, bajan las defensas y les enferman. Por otra parte, los niños han de luchar por la atención de los cuidadores, por los juguetes, mantienen peleas con otro montón de niños… esto hace que desarrollen estrategias de defensa para sentirse seguros, y así, de pronto un niño se aliena: se vuelve sumiso, agresivo, llama constantemente la atención… Muchos padres confunden este cambio de comportamiento con un desarrollo real: “Mi hijo ha espabilado mucho” pero en realidad el niño no logra entrar en contacto con sus verdaderas necesidades de desarrollo.

Entre los 0 y los 3 años los niñ@s se encuentran en un periodo sensoriomotriz, es decir todos sus aprendizajes se basan en sus experiencias sensoriales y motoras. De ahí la importancia de crecer en un entorno que les proporcione los estímulos adecuados. Una buena observación y un correcto acompañamiento por parte de la acompañante permitirá a los niños crear los esquemas mentales necesarios para interiorizar los aprendizajes. Por eso, un aumento cada vez más grande de familias deciden no escolarizar y llevar a sus hijos a espacios de juego.

En ellos, apego seguro y el acompañamiento emocional de calidad, propicia la libertad para que el niño sólo tenga que estar pendiente de sus intereses, teniendo sus necesidades afectivas y emocionales cubiertas y pudiendo desentenderse de ellas para dedicar todo su potencial a otras actividades.

El juego cobra un papel predominante como motor de aprendizaje: ayuda a conocerse a sí mismo, a conocer el entorno y a establecer relaciones interpersonales. Se caracteriza porque no persigue ningún fin en concreto, la principal prioridad es el proceso en sí mismo. Proporciona placer y satisfacción. Y es un excelente modo de experimentar y expresar sentimientos y sensaciones. Favorece la descarga de energía y tensiones facilitando la manifestación y superación de conflictos. Estimula la formación del pensamiento simbólico. Posibilita la adquisición del dominio corporal, intelectual y emocional. Favorece la adquisición de la competencia lingüística. Estimula la imaginación y la creatividad. Posibilita el desarrollo del ingenio y la curiosidad, base de cualquier aprendizaje. Favorece la adquisición de hábitos sociales y de autocuidado.

Jugando dominamos miedos, aprendemos a establecer contactos sociales, experimentamos nuevas sensaciones, aprendemos a manejar emociones, descubrimos otros puntos de vista, desarrollamos el pensamiento, aprendemos nuevos modos de razonamiento,…

Se trata de ofrecer una entorno lo más parecido al hogar para que el niño se sienta cómodo y tranquilo y así pueda descubrirse a sí mismo y al mundo que le rodea. Por supuesto existen límites, pero no se establecen límites para educar sino para asegurar una convivencia agradable y segura para todos. El día a día, los ritmos y las rutinas, con una especial relevancia al movimiento y el aire libre que permite descubrir y aprender del entorno y la Naturaleza.

El papel de las familias es muy importante, ya que se establece un contacto directo, diario y familiar mediante el cual las familias pasan a ser un elemento activo en el desarrollo y crecimiento de sus hijos durante las horas que están trabajando, y pueden participar en el día a día de sus hijos y conseguir una verdadera conciliación.

Y por último, se ofrecen modelos de comportamiento gracias a acompañantes experimentadas y formadas, más adecuados a la clase de personas que queremos ser, tanto nosotros mismo como nuestros hijos.

Esperamos que las autoridades se den cuenta de que algo está cambiando en la ciudadanía y empiece a apoyar a las familias que quieren hacer las cosas de otra forma.

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